La plaza desde aquel balcón alto

La plaza desde aquel balcón alto

La plaza desde mi balcón elevado
era un damero sin líneas, sin límites, desdibujado.
Sólo cemento descascarillado, postillas en el suelo
donde tropezaba y caía de rodillas,
una y otra vez, sin tregua.

Si me aventuraba a bajar de mi escondite
yo también, ¡qué me creía!, me doblegaba.

A cada paso un grito de gominola roja
un salvaje a lomos de una bici
una mirada que me sesgaba.
Por qué, desde mi balcón
no miré al cielo y volé.

Allí, de cierto, no había socavones
en su lugar humedad acogedora.
Envuelta en ese abrazo
como las niñas merecen
mis rodillas se verían ilesas.
Al menos, un breve tiempo.

*On The Edge – Surreal Photo Art by Martin Stranka