El valor de un cuento personalizado

El valor de un cuento personalizado

Cuando se regala un cuento personalizado casi siempre se hace con la intención de que sea un regalo especial, personal y elaborado. Si no fuera así, la persona que regala buscaría algún presente cuya adquisición fuera más inmediata, menos pensada, más impulsiva.

El mejor regalo: un cuento personalizado

Dicho esto, imaginemos que alguien decide que encarga un relato personalizado y, entonces, le surge la duda: en tapa dura o blanda, con caja personalizada o sin caja. Porque es a la hora de elegir el formato cuando el cliente se plantea algunas preguntas: “¿Quedará lucido un cuento en tapa blanda?”, “¿No va ser más aparente si lo encargo en tapa dura?”, “Pero bueno, ¿qué es lo que realmente importa si lo que quiero es un regalo personal e íntimo, especial y original?”.

Lo cierto es que cuando me preguntan qué hacer, no suelo aconsejar una u otra opción. Me parece mucho más complicado asesorar sobre este aparente sencillo dilema que aconsejar sobre cómo enfocar el estilo de un cuento. Ahí siento que mi criterio tiene más peso.
De cada diez encargos, sólo uno o dos se realizan en tapa blanda. Lo cierto es que si realmente pensáramos que el valor del cuento es el valor afectivo, emotivo, sentimental… no nos importaría tanto la apariencia, el formato en el que se presentara y seguro que estaríamos encantados de ahorrarnos unos eurillos.

Creo que un cuento escrito a mano en un cuaderno de páginas blancas y con un bonito color de tapas, con fotos pegadas o dibujos recortados de algún otro soporte impreso y pegados en el nuestro, en el artesanal, podrían resultar un maravilloso regalo por muy poco dinero. En mi opinión, ese regalo íntimo tendría un gran valor. No es lo mismo el precio que el valor. Eso lo sabemos pero a veces tememos más que piensen que no nos hemos gastado el dinero que el homenajeado merece a que piensen que el cuento no tiene valor sentimental.