Consejos para escribir tu propia historia

Quizá en alguna ocasión te has planteado que lo que te ocurre en esta vida es mucho más emocionante o inverosímil o interesante que lo que le ocurre a cualquier otro ser humano. Seguro que esto es así porque nada (o casi nada) nos importa más que lo que nos ocurre a nosotros mismos. Lo que quizá no te hayas planteado nunca es escribir tu propia biografía o, para sonar menos ampulosos, escribir tu historia personal.  Esto que puede parecer bastante marciano es, además de muchas otras cosas, una excelente herramienta para conocerte mejor y descubrir aspectos propios y ajenos  que nunca te habías planteado.

Atrévete a escribir tu propia historia

Antes de sentarte a escribir, deberías hacerte una cuantas preguntas al respecto porque dejarse llevar por el arrebato del momento no es precisamente la mejor garantía para llevar la empresa a buen puerto.  Por ejemplo, estaría bien que te preguntaras cuál es el objetivo del proyecto: conocerte mejor, indagar sobre los antecedentes de tu familia, mostrar a cuantos te rodean quién eres,  ocupar tu tiempo en algo productivo, … Motivos puede haber unos cuantos pero lo ideal sería encontrar uno lo suficientemente fuerte como para que no abandones. Una narración tan personal debe seguir un motivo concreto.

Tal vez algo a lo que temes enfrentarte a la hora de escribir tu propia historia es precisamente a eso, a escribirla. Es una obviedad pero tener las ideas claras en la cabeza no significa que puedas trasladarlas a un documento en blanco. Por nuestra mente pueden deslizarse un montón de imágenes que vamos guardando en el baúl de nuestros recuerdos pero de ahí a rescatarlas y transformarlas en frases, hay un abismo. El pensamiento es mucho más veloz que nuestra capacidad para escribir;  la acumulación provoca confusión y falta de claridad, un ingrediente fundamental si quieres escribir tu historia. Así que ya lo sabes, si  te embarcas en esa aventura, piénsalo bien.

A veces encontramos dificultades a la hora de escribir nuestra propia historia. Más allá del proceso de escritura en sí mismo, del objetivo claro que debemos tener en mente y de la constancia que exige el proyecto, una dificultad añadida reside en el “rescate” de los recuerdos.

Si hace tiempo que estás deseando escribir una autobiografía o la biografía de algún familiar a para hacer un regalo original, agosto puede convertirse en el mes idóneo para aclarar unas cuantas ideas y, de paso, organizar un esquema que pueda servirte de guía para comenzar con buen pie. Si es éste tu mes de vacaciones y las circunstancias no te permiten viajar a conocer nuevos territorios, quizá una travesía por tus recuerdos, experiencias y pensamientos satisfaga tus ansias de aventura.

Claves para escribir una autobiografía

No necesitas hacer las maletas ni apresuradas compras de última hora, tan sólo precisas buscar dentro de ti y, si es necesario, preguntar a familiares y amigos. No siempre estarán dispuestos a escarbar en su historia personal para echarte una mano pero esa negativa también puede ser interesante. Puede que no haya mala intención. Simplemente, algunos son partidarios de no abrir la caja de Pandora.

Me estoy yendo por las ramas y quizá deje para otro día el esquema organizativo pero voy a contar una anécdota que me ocurrió escribiendo una biografía por encargo. La mujer me envió una gran cantidad de material y de fotografías que había que ordenar cronológicamente. Pues bien, una de aquellas imágenes la retrataba a ella vestida de bailarina (qué niña que haya estudiado en un colegio de monjas no se ha visto obligada a practicar ballet) y en el reverso de la fotografía estaba escrito un texto a bolígrafo cuyo contenido no voy a reproducir aquí pero que resultaba muy enigmático. En todos los años que había conservado la imagen, la mujer no se había dado cuenta de que había algo escrito. O quizá lo supo en algún momento de su pasado pero lo había olvidado.

Le pregunté sobre el contenido del texto y quién lo firmaba pero lo desconocía. Así que se puso manos a la obra. Mostró la fotografía a sus padres y se la dejó para que hicieran sus averiguaciones con tiempo. A los dos meses, la fotografía le fue devuelta con un leve encogimiento de hombros y sin ninguna explicación. Según me confesó, tuvo la sensación de que no es que no recordaran, es que no querían remover el pasado. Esos capítulos no esclarecidos también forman parte de una biografía. Ayudan a completarla y eso es el mejor regalo personal que nos podemos hacer.

Como muestra este ejemplo los recuerdos a veces permanecen guardados, en mayor o menor estado de letargo, en un baúl que, a su vez, descansa en el desván de nuestra mente. Acceder a ellos supone hacer un ejercicio de inmersión en nosotros mismos. Para evitar ahogarnos y salir airosos de este rescate de recuerdos, podemos atenernos a varios métodos. Uno de ellos es la línea asociativa.

La línea asociativa

La línea asociativa consiste en relacionar ideas o pensamientos, en este caso recuerdos, con un mismo punto de anclaje. Estos pueden ser casi infinitos y son el “clavo” al que podemos y debemos agarrarnos. Nos permiten focalizar nuestro pensamiento y recuperar experiencias, momentos, anécdotas, sensaciones, etc. relacionadas o asociadas a eso que hemos denominado “clavo”. Puede que nuestra historia personalizada sea más ilustrativa si lo explicamos mediante un ejemplo.

Si queremos escribir un cuento para regalar con motivo de las Bodas de Oro de nuestros padres, tendremos que echar mano de todo cuanto sabemos o creemos saber. Para que la tarea no se nos vaya de las manos, podemos fijarnos en varios puntos de anclaje. Uno de ellos puede ser “casas en las que han vivido”.  A partir de ahí, no queda más que tirar del hilo. Es muy probable que tanto él como ella hayan hablado en más de una ocasión de la casa de su infancia, la que nadie olvida. Ahora se trata de rememorar qué nos contaron sobre ella. Seguro que lo hicieron transmitiendo unas sensaciones que, a su vez, crearon una imagen en nuestro pensamiento. Ahora se trata de rescatarla y transcribirla en palabras. Ánimo.

Cuestionario Proust

otro recurso del que podemos echar mano para caracterizar al “personaje” de nuestra historia es el cuestionario Proust. Aunque es un test de personalidad, puede emplearse total o parcialmente para averiguar más de la persona sobre la que deseamos escribir. Si queremos escribir la biografía de nuestro abuelo, por ejemplo, podemos entregarle este cuestionario para que lo responda y así obtendremos una información muy valiosa sobre él. Si el regalo pretende ser una sorpresa, siempre podemos preguntar a su esposa o hijos. Aquí van las preguntas que pueden servirte de guía:

  1. ¿Cuál es para usted el colmo de la infelicidad?
  2. ¿Dónde le gustaría vivir?
  3. ¿Su ideal de felicidad terrenal?
  4. ¿Por qué faltas tiene más indulgencia?
  5. ¿Cuáles son los héroes de la novela que prefiere?
  6. En la historia, ¿cuál es su personaje favorito?
  7. Sus heroínas favoritas en la vida real.
  8. Sus heroínas en la ficción.
  9. Su pintor favorito.
  10. Su músico favorito.
  11. ¿Qué cualidad prefiere en el hombre?
  12. ¿Qué cualidad prefiere en la mujer?
  13. ¿Su virtud preferida en los demás?
  14. ¿Su ocupación favorita?
  15. ¿Quién le hubiera gustado ser?
  16. ¿El rasgo principal de su carácter?
  17. ¿Qué es lo que más aprecia en sus amigos?
  18. ¿Su principal defecto?
  19. ¿Su sueño de felicidad?
  20. ¿Cuál sería la mayor desdicha?
  21. ¿Quién le gustaría ser?
  22. ¿Su color preferido?
  23. ¿Su flor preferida?
  24. ¿Su pájaro preferido?
  25. ¿Sus autores preferidos en prosa?
  26. ¿Sus poetas preferidos?
  27. ¿Sus héroes en la vida real?
  28. ¿Sus heroínas en la historia?
  29. ¿Sus nombres favoritos?
  30. ¿Qué es lo que más detesta?
  31. Carácter histórico que más rechaza.
  32. El hecho militar que más admira.
  33. La reforma que más admira.
  34. ¿Qué don de la naturaleza le apetecería poseer?
  35. ¿Cómo le gustaría morir?
  36. ¿Estado presente de su espíritu?
  37. ¿Su lema?

Y  también, por qué no, puedes responderlo tú mismo para saber qué opinas sobre temas que, quizá, jamás te habías planteado.